Observar con intención: Observarnos de manera intensa y extensa en aquellas conexiones sutiles y complejas que generamos al observar.  M.P.

Cuando entendemos el cerebro como el órgano a partir del cual nosotros vivimos, compartimos, pensamos, conocemos, amamos, etc., es la identificación e integración de nuestros procesos mentales, emocionales y corporales en nuestra vida cotidiana, lo que define nuestra calidad de vida; lo que nos hace ser más concientes de nuestra responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, como seres sociales que somos.

¿Cómo empezamos a hacer esto? Podemos empezar por el auto-conocimiento, a partir de la observación de nuestra forma de relacionarnos con el entorno, de adaptarnos a él y de modificarlo. También de darnos cuenta de las sensaciones que se producen en nuestro cuerpo a partir de esa interacción. Esto nos vuelve más sensitivos a nuestras propias señales corporales y nos permite autorregular permanentemente nuestro accionar para mantener la armonía interna y externa.

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